Ah, ya eres tan anciano, ¿22 años, enserio? Aún pareces de dieciséis.
Pensaba en escribirte una gran carta al no haberlo hecho los dos últimos años,
pero por cosas de la vida ahora la inspiración se fue bien lejos y no puedo.
Cuando e conocí, cuando seguía a HSJ hasta el último de los
alientos, fui la persona más feliz del mundo, tenía 10 amigos que no me dejaban
sola, que me mostraban que los sueños se pueden cumplir, que la vida sigue y
sigue y que si hay alguien a nuestro lado, sólo eso, las cosas mejorarán.
Ustedes me lo enseñaron, junto con tu sonrisa, risa, voz, ojillos, con todo lo
que te hace tú, me dieron grandes esperanzas, nunca me dejaron caer.
¿Por qué me alejé de ustedes? No lo sé, no recuerdo, y me
arrepiento de haberlo hecho, ahora lo intento y ya los veo tan lejanos. Ahora
estoy en un pozo, no hay nadie a mi lado que me ayude a salir con tan sólo
estar ahí, con sonreír, con reír, con cantar; nadie. Confiaba en algunas
personas, todas esas personas se han ido esfumando, me han ido enseñando lo
contrario a ustedes y ahora me estoy pudriendo por dentro. Quiero recuperarlos,
a ustedes 10, aunque 9 ahora. Quiero volver a sentir la felicidad que sentía
cada que los escuchaba y veía, quiero eso en vez de la melancolía de recordar
tiempos mejores y que ahora parecen mentira. Eso pasa, eso pasa por alejarme de
lo que más amaba del mundo para intentar “ser normal”, de nada me ha servido
serlo.
Pero pasa algo bueno y es que tienes un año más de vida,
sigo aquí para poder presenciarlo. 22 años, ¡es tanto tiempo! Y sigues tan
maravilloso. Ay, Daiki, mi pingüino, por más cosas que pasen, por más que las
personas me decepcionen, me aleje de ellas, se vayan de mí, caiga, tropiece, sueñe
otras cosas, siempre serás la única personita, tú y esos 9 más, serán quienes
me digan que se puede salir y seguir.
No quiero que cumplas más años, no quiero que te cases nunca
porque me muero (¿?), bueno, no, pero por eso me da miedo que cumplas años,
¡aún tengo que conocerte, enamorarte y te tienes que casar conmigo! Jaja, mi
sueño más grande sigue siendo ir a un concierto de ustedes, ¿tú crees?
Muchas felicidades, como cada día al despertar, te deseo lo
mejor y sobre todo que nunca pierdas las razones para sonreír, porque repito y
nunca jamás en la vida me cansaré de decirlo: Tienes la sonrisa más hermosa del
mundo.
Te amo, Daiki.

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